Historia 6
Cómo Krishna castigó al demonio serpiente Aghasura
Krishna:
¡Tu-ru-rú! ¡Levántense, amigos!
Pastorcillos (todos juntos):
¡Vamos, vamos!
Los niños tomaron sus flautas, sus cestas con comida y, junto con los terneros, se dirigieron al bosque. Se adornaban con flores, hojas y plumas de pavo real.
Pastorcillo 1:
¡Miren! ¡Me adorné con arcilla roja!
Pastorcillo 2:
¡Y yo hice una corona!
Los niños jugaban: se pasaban la cesta de comida, corrían detrás de la sombra de los pájaros e imitaban a los monos y a los cucos.
Krishna (riendo):
¡Quien me alcance será el ganador!
Balarama:
¡Yo tocaré a Krishna primero!
Pero de repente otro demonio malvado llegó a Vrindavan. Esta vez se había transformado en una enorme serpiente llamada Aghasura. Era tan gigantesca que su labio inferior descansaba en el suelo y el superior tocaba las nubes.
Aghasura era hermano de Putana y Bakasura, a quienes Krishna había derrotado antes. Por eso tomó muy en serio la orden de Kamsa de matar a Krishna, pues quería vengarse de Él por la muerte de su hermano y su hermana.
Aghasura (amenazante):
¡Ja, ja! ¡Aquí estoy! No solo devoraré a Krishna… Primero me tragaré a todos Sus amigos. Y cuando Krishna venga a salvarlos, ¡entonces me lo tragaré a Él también!
Para no ser descubierto, el enorme Aghasura se quedó inmóvil como si fuera una gran colina, y su boca abierta parecía una cueva.
Pastorcillo (sorprendido):
Miren, miren… ¿es una cueva o una boca?
Otro niño:
¡Qué olor tan horrible sale de ahí! ¡Seguro es un monstruo!
Pastorcillos (riendo y aplaudiendo):
¡Pero Krishna nos protegerá de todos modos! ¡Vamos a ver qué es! ¡Entremos!
Y los niños, junto con los terneros, entraron uno tras otro directamente en la boca de la serpiente.
Cuando Krishna vio hacia dónde iban Sus amigos, comprendió enseguida que se trataba de otro demonio.
Krishna (pensando):
¡Debo proteger a Mis amigos!
Krishna entró en la boca de Aghasura, y el demonio intentó cerrarla. Pero de repente Krishna empezó a crecer… crecer… ¡y crecer!
Aghasura (ahogándose):
¡Aaah! No puedo… respirar…
La serpiente se asfixió. Su vida abandonó el cuerpo y el demonio cayó muerto. Krishna devolvió la vida a Sus amigos y a los terneros y los condujo hacia afuera.
Pastorcillos (todos juntos, abrazando a Krishna):
¡Hurra! ¡Krishna nos salvó!
Semidioses (voz desde el cielo):
¡Jaya! ¡Gloria a Krishna!
Caen flores del cielo, suenan caracolas y tambores. Así Krishna salvó a Sus amigos de la terrible serpiente. Y los pastorcillos se sentían tan felices con Él que olvidaban todos los peligros.
