Historia 26
La vaca olvidada
En Vrindavan, el rey Nanda Maharaj tenía novecientas mil vacas . Cada mañana, cuando Krishna salía a pastarlas, todo el rebaño corría alegremente detrás de Él.
Sonido del rebaño:
¡Muuu! ¡Muuuu!
En el bosque, Krishna a menudo se subía a un alto árbol de kadamba . Desde allí tocaba su flauta y llamaba a las vacas para que exploraran los hermosos lugares de Vrindavan: verdes prados, lagos cristalinos y bosques floridos.
Sonido de la flauta.
Al escuchar la flauta, las obedientes vacas se dispersaban por el bosque: unas bebían agua fresca de los lagos, otras lamían el polvo de los pies de Krishna, y otras exploraban con curiosidad nuevos rincones de Vraja.
Pero una pequeña vaca estaba triste.
Vaca (susurrando, con tristeza):
Soy tan pequeña… Casi no tengo leche. ¿Qué soy yo entre todas esas vacas grandes y hermosas? Seguro que Krishna ni siquiera me recuerda…
Pensando así, se escondió detrás de unos arbustos, lejos del árbol de kadamba, y comenzó a llorar en silencio.
Sonido: sollozos de la vaca.
Vaca (llorando):
Krishna no me quiere… Me olvidará cuando lleve al rebaño de vuelta a casa…
Pasó todo el día preocupada y triste.
Mientras tanto, el sol comenzaba a ponerse. Krishna volvió a subir al árbol para tocar la melodía de la tarde que llama a las vacas a regresar.
Krishna (sonriendo, tomando su flauta):
Es hora de llamar a Mis queridas vacas…
Sonido de la flauta , suave y melodioso.
La flauta cantaba los nombres:
¡Dhavali! ¡Sumali! ¡Surabhi! ¡Aruni!
Y la primera a la que llamó la flauta fue… ¡esa pequeña vaca!
Vaca (sorprendida y feliz):
¿¡Mi nombre!? ¡Él me recuerda! ¡Él me recuerda!
Sus lágrimas se secaron al instante. Levantando la cola, corrió lo más rápido que pudo hacia Krishna.
Cuando llegó, inclinó la cabeza a Sus pies y mugió con alegría.
Vaca (feliz):
¡Muuuu! ¡Gracias, Krishna, por recordarme! ¡Te quiero mucho!
Krishna acarició suavemente su cabeza y sonrió con ternura.
Krishna:
¿Cómo podría olvidarte? Tú siempre estás en Mi corazón.
Y así la pequeña vaca comprendió que para Krishna no existen los olvidados.
Cada ser vivo es precioso para Él.
